Comenzadas a construir a finales del siglo XIV, las Torres de Serranos fueron una de las entradas a la ciudad de Valencia en la época medieval. Su nombre proviene de los labradores (serranos) que araban las tierras en la serranía y entraban por ellas al acabar su jornada laboral. Se salvaron del derribo de la muralla a finales del siglo XIX por estar cumpliendo en aquel entonces funciones de cárcel.