Una ciudad no suele perder su alma cuando derriban un edificio la pierde cuando desaparecen los lugares donde nacen las ideas: el taller de un pintor, la mesa de una ilustradora, el horno de una ceramista o el banco de trabajo de un artesano. Lugares, en definitiva que rara vez aparecen en las postales, pero que ayudan a definir quiénes somos…