Hasta la construcción de la nueva Basílica de San Pedro en Roma en el siglo XVI, Santa Sofía había sido la mayor catedral de la cristiandad. Levantada en el siglo VI en Constantinopla, la actual Estambul, por orden del emperador Justiniano, era, con su cúpula de más de 30 metros de diámetro, la absoluta referencia en tamaño, majestuosidad e innovación arquitectónica.